Capitalismo y conductismo en el sistema educativo



La premisa básica del conductismo es el estímulo-respuesta, donde un factor externo –o interno incluso- produce como resultado una conducta determinada. John Watson, basándose en Iván Pavlov, realizó investigaciones positivistas sobre cómo el reflejo condicionado también se encuentra en los humanos; hablando así, por ejemplo, de la respuesta emocional condicionada. Es muy interesante cómo se aplica esto en el aprendizaje; en el conductismo, se habla de esto en cuanto a reaccionar de igual manera a situaciones similares –dicho de forma vulgar-. Ahora, el capitalismo se vale de esto, obviamente. Por esta cuestión tuvo gran impacto el conductismo en los “años dorados” del capitalismo en Estados Unidos.




Conductismo aplicado en el capitalismo


Marx nos dice: “El uso de la fuerza de trabajo es el trabajo mismo. El comprador de la fuerza de trabajo la consume haciendo trabajar al que se la ha vendido. Con eso éste se convierte en actu en fuerza de trabajo en acción, en trabajador, cosa que antes solo era potentia. Para presentar su trabajo en mercancías tiene que presentarlo ante todo en valores de uso, en cosas que sirvan para satisfacer las necesidades de algún tipo”. (Alienación, textos de filosofía, política y economía, p. 36). Con esto, podemos decir que el estímulo –estimulante, mejor dicho- del trabajador sería la posible compra de su producto –que, como sabemos, no es de él, sino de su jefe, CEO, etc.-, y la respuesta sería el trabajar en sí mismo, a pesar de todo.

El capitalismo en la educación



Pink Floyd, en su obra maestra The Wall, principalmente en la canción Another brick in the wall, hablaba del uso del maltrato en la escuela. Si bien, está ambientado en la infancia de los integrantes de la banda –es decir, cerca de los años 1950-, actualmente podríamos ver el mismo uso de violencia para el aprendizaje, pero mediante la violencia simbólica desarrollada por Pierre Bourdieu. Nos dice Bourdieu (1970): “Todo poder de violencia simbólica, o sea, todo poder que  logra imponer significaciones e imponerlas como legítimas disimulando las relaciones de fuerza en que se funda su propia fuerza, añade su fuerza propia, es decir, propiamente simbólica, a esas relaciones de fuerza.” (La reproducción, p. 41). Para explicar esto, nos parece mejor decir que en el libro La reproducción, Bourdieu y Passeron hablan de cómo se enseña solamente una cultura de clase, es decir la burguesa/capitalista, y se ignora en gran medida el otro tipo de cultura.
Entonces, al reproducir, justamente, una sola clase de cultura, se utiliza un tipo de violencia simbólica al ignorar el otro tipo de cultura, fingir que no existe, y así discriminar a ese tipo de clase social. Una vez instalado en la mente de los alumnos este tipo de clase cultural, deben alcanzarla y formar parte de ella. Todo esto ¿para qué? Para, simplemente, aceptar formar parte del juego capitalista sin quejarse de forma alguna; además, para provocar la competencia entre ellos y así llegar a formar parte de la élite de la clase burguesa/capitalista.

Papel del conductismo en la educación



Podríamos hablar mucho en esta sección. Pero iremos, por el momento, a lo más esencial. Los alumnos son condicionados, básicamente, por las calificaciones que reciben al realizar bien una tarea (aunque en la actualidad podemos ver casos en los que se aprueba al alumno por el simple hecho de haber realizado la actividad); si yo hago bien una actividad, puedo recibir el tan apreciado 10 o sino, por el contrario, recibiría menos de 6 que es –para la mayoría- una nota muy mala. Aquel que logre cumplir con los requisitos de buena conducta y buenas notas puede llegar, incluso, a ganarse el puesto de abanderado o escolta. Los que no llegan a tal puesto, son tomados como regulares, normales, similares entre todos.
No solo esto, sino también que, al no cumplir con la regla de vestimenta, puede llegar a ser amonestado, sancionado. En otro artículo hemos hablado de como los tatuajes son una expresión simbólica de la persona, en este caso podríamos decir que el sistema educativo prohíbe al alumno algún tipo de expresión como esta, no solo del lado de los tatuajes.

Ejecución de ambas en el campo de la enseñanza



Al ser uno un “buen alumno”, siguiendo las órdenes de las autoridades, cumpliendo con las tareas y por ende recibiendo buenas notas, se encuentra apto para formar parte del sistema capitalista. Siendo un “buen alumno”, quizás llegue a ser un buen capitalista/burgués. Por el contrario, aquellos que fueron alumnos regulares, normales, forman parte, por lo general, de la mano de obra/proletariado, siendo así cuerpos dóciles a la manera de Michel Foucault (cabe aclarar que esta es una postura un tanto extremista que dimos, con el objetivo de explicar de la mejor forma posible lo ya enunciado, puesto que, un “buen alumno” también se verá de cierta forma, sublimado ante el poder y ante la conformación de un cuerpo dócil, por lo cual esta postura llevada a la realidad es relativa)
Aquellos que no logren ni siquiera ser regulares, tienden a ser excluidos del campo de trabajo. Suelen encajar en la mano de obra, pero de forma obligatoria. Aunque normalmente, como ya dijimos, caen en lo así llamado “más bajo de la sociedad”.

Lugar del psicoanálisis



Dessal, psicoanalista argentino, nos dice (2012): “En un mundo donde los productores se extinguen en beneficio de un aumento exponencial de los consumidores, hay muy poca gente dispuesta a hacerse cargo de sus propios detritus. Hemos sido educados para satisfacer de forma instantánea nuestros deseos, pero nadie quiere asumir las consecuencias.” (Los expulsados del capitalismo salvaje, Virtualia). Esto podríamos tomarlo como un resumen de todo lo desarrollado hasta ahora. Gracias al capitalismo, hay un pseudo-cumplimiento de deseo casi instantáneo, aunque bien sabemos que nunca se llega al objeto total de la pulsión; es decir, en el sistema escolar –aunque no solo en este- luchamos diariamente por alcanzar “el puesto”, por llegar a la cima, por logar “nuestras metas” las cuales fueron claramente influidas en muy gran manera por este sistema; y en términos más capitalistas podemos decir que, constantemente nos encontramos produciendo, elaborando productos de una forma sistemática, llegando a esa docilidad corporal en la cual lo más importante es ese producto final, en este caso, esas notas y resultados de las materias, ese producto final causante de ese placer el cual nunca acaba. Para aclarar esto, Dessal nos vuelve a decir: “Un objeto del deseo del Otro, algo que puede constituirse en don, en regalo, en prueba de amor, pero también en tributo, chantaje, secuestro, manipulación, negociación, sacrificio.” (Los expulsados del capitalismo salvaje, Virtualia).
Estas expresiones capitalistas son reproducidas, incitadas y enseñadas principalmente por el sistema educativo, principalmente en la primaria y secundaria. ¿Qué malestar podríamos ver en esto? Que también se encuentra en juego la agresividad (tema ya planteado en otro artículo); en este caso podríamos decir que a uno no le importa en lo absoluto el sufrimiento del otro, siempre y cuanto el otro logre satisfacer la necesidad que tenga uno. ¿Acaso esto no solo se ve en el sistema educativo sino también en toda la vida cotidiana?

Referencias:
-    Marx K. Alienación. Textos de filosofía, política y economía. Editorial Gredos.
-    Bourdieu P. y Passeron J.-C. (1970). La Reproducción. Distribuciones Fontamara.
-    Dessal G. (2012). Los expulsados del capitalismo salvaje. Virtualia (Nº 25)





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https://www.facebook.com/gabriel.navas.735507https://www.instagram.com/gabriel.nvsab/ Gabriel Navas. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina

https://instagram.com/arielmoreyraa?utm_source=ig_profile_share&igshid=gx4fbfpao8bo Ariel Moreyra. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina
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