Complejo de inferioridad



Siendo un complejo una idea distorsionada e irracional del autoconcepto de nosotros mismos, el complejo de inferioridad es un sentimiento de poco valor personal e ineptitud subjetiva en el que destaca una actitud limítrofe sobre lo que podemos o nos sentimos capaces de hacer en una situación dada. Se ve reflejado en respuesta a una autoestima baja que se forja desde la tierna etapa de la infancia, todo esto debido a una formación constante desaprobatoria de rasgos físicos (nariz grande, ojos muy pequeños, estatura tanto alta como muy pequeña), mentales (algún déficit o incapacidad mental) y acciones del niño (romper platos, obtener bajas calificaciones) que son castigadas y reprimidas con violencia tanto verbal como física.




A primera instancia, un castigo de gran magnitud ante un suceso no tan relevante pudiera crear sólo un descontrol emocional en el niño, pero no es sino la repetición de estas actitudes lo que archiva en su memoria su incapacidad e ineptitud de hacer aquello por lo que se le acusa y asimismo empezarse a exigir de manera extrema hacer las cosas bien para poder encajar, de lo contrario solo encontraría una reafirmación que da crédito a su poca capacidad de hacerlo.

Algunas características del complejo de inferioridad son:

•Alto sentimiento de culpa ante el fracaso.
•Sentirse menos aptos que otras personas a la hora de hacer alguna actividad en la que ya habían fallado (o sido castigados) con anterioridad.
•Sentirse menos valiosos.
•Baja autoestima.
•Resaltan lo mal que hicieron en una actividad con éxito.
•Limitan mucho sus acciones por miedo a hacer algo mal.
•Timidez extrema o poco contacto social por miedo al rechazo.

Aunque sea cierto también que todos nos podemos llegar a sentir menos en alguna situación, sentirse inferior a los demás la mayoría del tiempo es algo que se aprende, y así como se aprende, también se puede superar con:

Reconocimiento y aceptación del padecer: Algo imprescindible a la hora de querer cambiar nuestra actitud hacia lo que hacemos es primeramente reconocer y aceptar las emociones que sentimos. Al admitir nuestro padecer estaremos brincando la red de la etapa de negación en la que muchos quedan atrapados, abriéndonos paso con destino a una más sana percepción.

Rodearse de quienes ayuden a reducir la autocrítica: Si bien se vuelve difícil no criticarse, para quienes nos aprecian, llenarnos de seguridad y así volvernos más eficientes y más satisfechos con nuestro trabajo elevando nuestra autoestima, es algo por lo que se esforzarán. Es indispensable poder contar con alguien que nos levante el ánimo con una vibra positiva y así hacernos saber y convencernos de que valemos más de lo que pensamos.

Asistir a psicoterapia: No hay nada mejor que ir con quien tiene la preparación profesional para ayudarnos a sobrellevar nuestro padecimiento, ya que tiene todas las herramientas para dilucidarnos incluso cosas más profundas que ayudarían implícitamente a una mejor vida.


Debemos recordar que nuestra mente a veces nos juega partidas engañosas, aumentando la importancia de un pensamiento preponderante, el cual no deja de ser lo que es; sólo un pensamiento, del cuál con práctica, podemos llegar a tener total control.




Escrito por:
https://www.facebook.com/gabriel.navas.735507https://www.instagram.com/gabriel.nvsab/
César Eduardo González Becerra. Estudiante de psicología en la facultad de CUCS de UDGA

Complejo de inferioridad Complejo de inferioridad Reviewed by Psicocultura on 12:25 Rating: 5

No hay comentarios.:

Con tecnología de Blogger.