¿División social de clases o división social por aparentar mayor ingreso económico?



Marx nos habla de la división social de clases. Burguesía y proletariado.
Podríamos decir que actualmente vivimos en una división social de clases también, pero, al contrario de los años de Marx donde planteaba una división en base al trabajo, nosotros vivimos en una división social de clases en base a lo que aparentamos ser.
Explicaré un poco más esto de la manera más sencilla y directa posible: yo puedo ser considerado superior a otra persona por el simple hecho de aparentar tener más ingresos sociales que el otro. ¿Por qué digo aparentar? Porque esto lo demuestro mediante la ropa, accesorios y elementos que puedo comprar. Siendo que, como desarrolla Goffman en La presentación de la persona en la vida cotidiana, la ropa solo es un disfraz que mostramos ante los demás. Justamente aquí está el quid de la cuestión.




“Las apariencias engañan”:

Solo son apariencias las que mostramos a las personas. Muchas veces no somos lo que aparentamos. La misma frase popular lo dice “las apariencias engañan”.
Pero ahora… ¿cómo involucrar al psicoanálisis en esto? Sigmund Freud escribe todo un texto que podríamos encajar aquí: El malestar en la cultura, de 1930. Un texto que plantea variadas cuestiones como el amor, la religión y, sobretodo, como la cultura nos rige y determina la severidad de nuestro superyó. Pero… en esto, dice algo importante para nosotros: “uno no puede apartar de sí la impresión de que los seres humanos suelen aplicar falsos raseros; poder, éxito y riquezas es lo que pretenden para sí y lo que determina en otros, menospreciando los verdaderos valores de la vida.” (p. 65). Las personas, en otras palabras, aplican juicios de valor sin criterio alguno. Mejor dicho: critican a los demás sin tener una razón medianamente objetiva, creyéndose incluso superiores que los otros.

Cuestión de idolatría:

Además de todo lo desarrollado, Freud nos dice: “(…) hay hombres a quienes no les es denegada la veneración de sus contemporáneos, a pesar de que su grandeza descansa en cualidades y logros totalmente ajenos a las metas e ideales de la multitud.” (El malestar en la cultura, p. 65). Creo que no hace falta aclarar nada acerca de esta frase que no solo puede ser aplicada a la religión (sea cual sea) y todos sus representantes (desde tótems o semi-dioses representados en figuras como los santos y vírgenes, hasta los papas, curas y pastores) sino también a ídolos virtuales como los influencers de todas las redes sociales.
La persona, lógicamente, quiere llegar a ser como ese ídolo. Tan santo y benévolo como como su representante religioso, o tan famoso y reconocido como el determinado influencer.

El ídolo hipócrita:

¿El “malestar” en esto? No llegar a ser como ese ídolo, perder ese ídolo y perder así la sensación de “totalidad” al idolatrarlo, y, por ultimo -pero no menos importante-, frustrase al ver que ese ídolo no es quien uno creía que era.
Vayamos a la adquisición económica y apariencia de las personas. En esto, los ídolos muchas veces no son lo que aparentan. Muchos casos hay de pastores religiosos que, con las aportaciones sus creyentes, se han hecho de lujos impresionantes. Esto sucede también con los influencers; no negamos que quizás ellos sí sean como aparentan, no pensamos involucrarnos en su desarrollo socio-económico, pero los traigo al caso para explicar lo siguiente: cuando un fiel (religioso) o seguidor, intenta al menos seguir un poco la calidad de vida e ingestas de estos ídolos, se encuentra con que no puede –en la mayoría de los casos- ser al menos similar a estos, ya sea por falta de ingreso económico o falta de seguidores hacia su persona. Pocos son aquellos que pudieron al menos acercarse a lo que son sus ídolos.

El dolor de no ser como quiero ser:

Pero, ahora, ¿cómo hacemos entonces en caso de aquellas personas que no llegan a ser como ellos? En otro artículo ya se habló de la sociedad y cultura como determinantes de la baja autoestima en la sociedad. Pero aquí podríamos decir que esto lleva a los seguidores o fieles, como ya dijimos anteriormente, a frustrarse, ya no por el engaño de sus ídolos, sino por un reproche a sí mismo, al no poder ser como quiero ser. Esto, dentro de lo posible, lleva a la persona a tener baja autoestima, sentirse inferior ante aquellas personas que pueden al meno acercarse al estilo de vida de esos ídolos. De estas diferencias surge lo que llamamos “división social por mayor ingreso económico”, aunque, justamente, esto es una apariencia.




Referencias:

-    Freud S. (1930) El malestar en la cultura. Tomo XXI, Amorrortu editores.
-    Goffman E.  (1959) La presentación de la persona en la vida cotidiana. Amorrortu editores

Escrito por: 

https://www.facebook.com/gabriel.navas.735507https://www.instagram.com/gabriel.nvsab/ Gabriel Navas. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina

https://instagram.com/arielmoreyraa?utm_source=ig_profile_share&igshid=gx4fbfpao8bo Ariel Moreyra. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina
¿División social de clases o división social por aparentar mayor ingreso económico? ¿División social de clases o división social por aparentar mayor ingreso económico? Reviewed by PsicoCultura on 08:47 Rating: 5

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