Sensibilidad social ¿nacimiento de una generación frágil?

 

El devenir de una comunidad frágil

En los últimos tiempos, las formas y modos de vida han cambiado; se han propuesto e impuesto nuevas normas, leyes, modos de comunicación entre otras cosas; proporcionando muchas mejoras y ventajas en la sociedad; lo que llamamos evolución. Aunque, la llamada evolución no ha resultado como un crecimiento totalmente positivo, sino que, este ha traído nuevos cambios, produciendo nuevas alteraciones en la cultura, por lo que, basándonos en lo propuesto por Freud en Malestar en la cultura, se han dado cambios culturales, lo que deviene en nuevos modos de satisfacción pulsional y sufrimiento. Últimamente se nota en muchos de los individuos un cambio bastante especial, el cual ha llevado diversos tipos de estudio tanto por sociólogos como por psicólogos: nos referimos a ese cólera social. Contemplamos una sociedad compuesta por sujetos irascibles y sensibles portadores de nuevos ideales y los cuales destacan por su poca resiliencia y aceptabilidad ante el “no cambio”.  Es decir, vemos una nueva generación de individuos que marchan con sus ideales en pos del detrimento de los ideales de los demás individuos, individuos con distintos ideales –una clara lucha hegemónica podríamos decir- a los suyos; Gerardo Castillo (2018) afirma nuestro punto: “La posmodernidad supuso una crisis de la razón, que fue sustituida por la pasión y el deseo. Nació así el llamado nuevo individualismo que se presentó como un nuevo estilo de vida basado en la moral de la tolerancia: cualquier cosa que yo quiera hacer (mentir, por ejemplo) es buena si lo deseo.” (La generación “copo de nieve”).
Al contemplar esta falta de tolerancia y esa tendencia caprichosa del “yo primero” se suele asociar este comportamiento con la conducta juvenil adolescente, etapa en donde comportamientos de este tipo son comunes y pasajeros, el problema yace en el prolongamiento de esta etapa, en esa madurez juvenil interminable: “La adolescencia ampliada de forma voluntaria, por razones de simple comodidad, conlleva la continuidad de la dependencia de la familia y el aplazamiento indefinido de la autonomía responsable propia de la adultez.” (Castillo Ceballos G. La generación “copo de nieve”).

Surgimiento de la sensibilidad social

La pregunta que surge al tratar este tema es: ¿y esto de dónde salió? ¿Qué se debe hacer con esta conducta? Continuando con bases psicológicas, sabemos que, el comienzo de todo comportamiento surge en la niñez, etapa en la cual no se dispone de una total capacidad para comunicarse ni pensar, etapa en la cual la única forma en que  adquirimos nuestro comportamiento e ideología es de un modo acrítico, y del cual quedan sentadas nuestras bases para continuar con el desarrollo. Pues bien, en esta etapa se da la primera estimulación para este tipo de comportamiento, es en esta donde este comportamiento va a brotar para luego devenir en la nombrada sensibilidad social.
En base a lo ya enunciado, citamos nuevamente a Gerardo Castillo para hacer nuestro enunciado un tanto más explícito: “hoy los padres tienen miedo al sufrimiento de los hijos. Para que no sufran les sobreprotegen y miman en exceso. Crean así el ‘Síndrome del niño consentido’, con un nivel de tolerancia a la frustración muy bajo, debido a no pueden soportar una negación o que se les contradiga.” (La generación “copo de nieve”). Muchas veces no se comprende íntegramente ni se examina la importancia de este tipo de protección hacia el niño, la importancia que esta estimulación provoca y en lo que va a devenir. Castillo nos aclara mejor esto: “Los niños consentidos crecen con una falsa autoestima. La falta de entrenamiento en afrontar dificultades por sí mismos les hace inseguros y desvalidos. No son capaces de adaptarse positivamente a situaciones adversas: carecen de resiliencia.” (La generación “copo de nieve”).




El advenir de la fragilidad

Como observamos, son desde etapas tempranas que surge la estimulación hacia este tipo de comportamiento, el cual, en una edad mucho más avanzada, generará choques con la sociedad, deviniendo así en una confrontación individuo sensible-sociedad. Estas cosas ya nos las planteó Freud desde una época mucho más temprana a este acontecimiento generacional: “(…) el ser humano se vuelve neurótico porque no puede soportar la medida de frustración que la sociedad le impone en aras de sus ideales culturales (…) se concluyó que suprimir esas exigencias o disminuirlas en mucho significaría un regreso a las posibilidades de dicha” (Malestar en la cultura, p. 86).
Podemos plantear también al capitalismo y su influencia en nuestra vida como otro factor determinante de esta generación que no soporta frustración alguna; en otro artículo hemos planteado como el capitalismo y conductismo se encuentran ligados principalmente en el sistema educativo. Aquí podemos decir que al haber tanta mercancía a la que se puede adquirir –y, sobretodo, se llega a adquirir-, necesito luchar con el otro para poder llegar a ella; y así, ante la mínima demostración de que no puedo llegar a esa mercancía, me siento frustrado e incluso un estúpido que no encaja en la sociedad (de consumo, lamentablemente).

¿Fenómeno de esta generación o natural en las personas?:


Lo cierto es que todos tenemos este comportamiento, todos somos en cierta medida individuos sensibles (aunque unos más sensibles que otros claramente); y notamos esto al comprender que estas manifestaciones son propias de nuestras pulsiones. Freud nos dice: “Siempre nos inclinaremos a aprehender la miseria de manera objetiva (…) a situarnos con nuestras exigencias y nuestra sensibilidad en las condiciones de antaño, a fin de examinar qué hallaríamos en ellas que pudiera producirnos unas sensaciones de felicidad o de displacer” (Malestar en la cultura, p. 88).
La información fue comunicada y planteada; cada uno de nosotros comprende que tenemos ese lado sensible e irascible dentro nuestro, y está solo en nosotros la decisión de cambiar, de luchar contra este ideal sensibilizado, contra esta falta de resiliencia en pos de un desarrollo, en pos de una mudanza y abandono ante esta generación sensible, ante esa generación “copo de nieve”. Pero… ¿Podremos cambiarlo o empeorará esta conducta?




Referencias:
-    Castillo Ceballos G. (2018) La generación “copo de nieve”. El confidencial digital.
-    Freud S. (1930) El malestar en la cultura. Tomo XXI, Amorrortu editores


Escrito por: 

https://www.facebook.com/gabriel.navas.735507https://www.instagram.com/gabriel.nvsab/ Gabriel Navas. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina

https://instagram.com/arielmoreyraa?utm_source=ig_profile_share&igshid=gx4fbfpao8bo Ariel Moreyra. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina
 
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