Tatuajes, ¿Nudismo simbólico?


Tatuajes, ¿Nudismo simbólico?

“Más de una historia entonces sostiene el tatuaje. Arte y símbolo, construcción del propio cuerpo y palabra sagrada (…). El tatuaje se vuelve un relato que transcurre en la piel del tatuado (…) es sentido pero para muchos es también placer y diversión.” (Romay, el tatuaje en el cuerpo del adolescente, Virtualia).



Tatuajes: una práctica social simbólica

El hacerse tatuajes es de carácter atávico, el cual en la modernidad continúa vigente haciéndose cada vez más común, llegando a convertirse en una moda, deviniendo en una pérdida de significación simbólica y estética. Como nos dice Romay (2016): “(…) se ha incrementado la marcación del cuerpo, especialmente el tatuaje (…) sin la justificación iniciática que antes tenía. Estas prácticas aparecen cada vez más disociadas de todo valor simbólico.” (El tatuaje en el cuerpo del adolescente, Virtualia). Pero, ¿qué hay de específico en los tatuajes? Principalmente, el otorgar distinción de los demás. Es esto un objeto simbólico el cual representa diversos significados según la cultura que tomemos (rituales como el pasaje de la niñez a la adultez, rango o grupo al que se pertenece, presencia de una persona, animal u objeto de preciado valor para el individuo entre otras cosas). Otra cualidad muy especial del tatuaje es su total permanencia en el cuerpo del sujeto; es el tatuaje una marca permanente, la cual va a representarnos en todo momento, o nos hará vernos obligados a estar representados de cierta forma en caso de que al sujeto se arrepienta del tatuaje (obviando las posibilidades de cirugías para eliminar tatuajes).

El tatuaje como otorgador de identidad


Podemos ver una identificación en esto, pues el sujeto tatuado se verá identificado o unido a cierto grupo; puede ser un tatuaje perteneciente a un grupo el cual tiene un significado específico para la comunidad; en otro artículo hemos hablado de las “tribus ideológicas”, creemos que mediante estos tatuajes pueden servir, de cierto modo, para que una persona se inserte con una determinada tribu ideológica. Vemos muy marcada la identificación parcial de la que nos habla Freud en Psicología de las masas y análisis del yo; esta identificación a raíz de cualquier comunidad, con uno o varios los cuales no son objetos de pulsiones sexuales. Incluso, aunque el tatuaje pueda tener un significado propio, ya se verá incluido en una agrupación, se verá incluido en el mundo de los individuos tatuados por llevar este tipo de marca.
Enfatizando la idea principal, el tatuaje va a depender del individuo y lo que para el mismo represente éste. Tomando a Romay (2016): “Según la función que el tatuaje cumpla (identificación, mensaje al Otro, marca de satisfacción, Cifrado, Objeto ofrecido a la mirada, insignia) se pueden producir distintas constituciones del cuerpo (…)”. (El tatuaje en el cuerpo del adolescente, Virtualia).

Significado íntimo/demostración pública


En cuanto al significado propio y único del sujeto (como ser nombres o dibujos de personas de mucha importancia para el sujeto por ejemplo), es un modo de expresión personal, la cual va a adquirir y manejar cierta valoración solo por el individuo que lo posea; pero a su vez este va a ser comunicado en algún momento y de algún modo; es decir, el tatuaje puede contener una significación personal, sin embargo no por esto el mismo va a estar escondido de los demás, al contrario, generalmente este será comunicado. Con esto vemos vigente el cuerpo social del cual nos habla Scheper-Hughes y Lock desde la antropología, este sentimiento de comunicar a los demás nuestras cosas personales: “la decoración del cuerpo es un medio a través del cual las auto identidades sociales son construidas y expresadas (…) la superficie del cuerpo representa una clase de frontera común de la sociedad que se transforma en el escenario simbólico desde el cual se actúa el drama de la socialización. La vestimenta y otros adornos corporales devienen un lenguaje a través del cual la identidad cultural es expresada” (El cuerpo “mindful” pensante: prolegómenos hacia el futuro trabajo en la antropología médica).

Es evidente que las practicas como perforaciones, escarificaciones y –de principal importancia en este caso- tatuajes tienen su simbolismo, a pesar de que en algunos casos, al ser una práctica cada vez mas naturalizada se esté perdiendo ese significado e importancia. Sin embargo, ese sentimiento, afecto y estima a dicha práctica permanece vigente, y tiene una significación como forma de identificación, fuere individual o en pos de un sentimiento e idea grupal. Romay (2016), nuevamente, nos deja más en claro esta idea: “Tatuarse aparece asociado a un concepto de complemento estético en el cuerpo, en la mayoría de los casos (…) eligen tatuajes inofensivos y/o irónicos (…) como señal que muestra sus preferencias estéticas y/o su sexualidad, su historia afectiva más o menos grabada en su cuerpo (…) signo perdurable a través del tiempo.” (El tatuaje en el cuerpo del adolescente, Virtualia).

Función del tatuaje


El tatuaje puede cambiar en cuanto a su significación (ritos de aceptación, simbolismos, representación de personas, etc.) sin embargo, lo que nunca cambiará será el hecho de que esa persona, justamente, lleva un tatuaje, y esto la destaca del resto, pues contiene un valor diferente al de los demás sujetos, o mejor dicho, un valor y significado distinto al de los demás cuerpos. Podríamos señalar una clara distinción y confrontación hacia los cuerpos “desnudos de todo arte corporal”. ¿Podríamos tomar a los tatuajes como una expresión defensiva frente a la cultura actual? Creemos que sí.
Sin embargo, los tatuajes no son solo un modo de cambiar nuestra forma de vernos a nosotros mismos, sino que es también una forma de demostración, exhibición y expresión artística pública; se está expresando a los demás cuerpos esa singularidad, captando cierta atención de los demás; podríamos decir que se está comunicando con cierto público, observador del arte, del decorado de aquel cuerpo externo al mío y al tuyo. Romay, nuevamente, nos deja en claro esta “demostración pública”: “Esta práctica adquiere una función si lo pensamos en relación a la dimensión de la mirada, en un mundo omnivoyeur y exhibicionista en el que los velos han caído. En ese contexto el tatuaje puede venir al lugar de la envoltura. Se vincula a la función de la mascarada, pero como marca inalterable. A pesar de poder ser considerado como una moda de la época, a diferencia de aquella que es transitoria y modificable, el tatuaje se constituye en algo duradero e inalterable.” (El tatuaje en el cuerpo del adolescente). ¿Podríamos tratar a la práctica de los tatuajes como una especie de exhibicionismo legal? O mejor dicho, ¿En una suerte de nudismos simbólicos?

Referencias:
-    Romay A. (2016). El tatuaje en el cuerpo del adolescente. Virtualia (Nº 31).
-    Freud S. (1921). Psicología de las masas y análisis del yo. Tomo XVIII, Amorrortu editores.
-    Scheper-Hughes N. y Lock M. (1987) El cuerpo “mindful” (pensante): prolegómenos hacia el futuro trabajo en la Antropología Médica. Medical anthropology quarterly (N° 1).




Escrito por: 

https://www.facebook.com/gabriel.navas.735507https://www.instagram.com/gabriel.nvsab/ Gabriel Navas. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina

https://instagram.com/arielmoreyraa?utm_source=ig_profile_share&igshid=gx4fbfpao8bo Ariel Moreyra. Estudiante de psicología en la Universidad Barceló La Rioja-Argentina

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