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¿Cómo tu primer vínculo condiciona tu vida?

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¿Cómo tu primer vínculo condiciona tu vida?

Hoy en día el mundo está comenzando a introducirse más en el universo de la psiquis humana.

Estos conocimientos, que antes eran exclusivamente de profesionales, se han expandido a la jerga popular, lo cual es excelente pero muchas veces carecen de profundidad los términos fundacionales de ramas psicológicas. Ese es el caso del apego.

Si alguien comenta sobre el sentimiento de apego, todos pueden tener una vaga idea de a qué se refiere, pero tal vez los que no están introducidos en el estudio de la psicología no saben lo que todo esto implica, cómo se forma y cuáles son sus consecuencias.

En este artículo se buscará desglosar este sentimiento y dar una pequeña guía de cosas que favorecen apegos seguros, además de algunos métodos que favorecen a la desorganización.

¿Qué es el apego?

La real academia española (R.A.E.) lo define como una “afición o inclinación hacia alguien o algo.” (Real Academia Española, 2019). Ingresando al plano psicológico, se entiende como apego al primer vínculo afectivo que facilita y educa al infante en la regulación emocional. Teniendo en cuenta que los mamíferos en general precisamos, por lo menos, de la leche materna para sobrevivir. Por lo que no nacemos independientes, los seres humanos llegan al mundo sin la capacidad de sobrevivir sin un cuidador. Desde ése momento, entra en juego el apego. La labor del cuidador y las primeras relaciones afectivas, no solo son fundacionales para el desarrollo cognitivo, sino también para el desarrollo social y emocional.

La teoría del apego

La teoría del apego de John Mostyn Bowlby (1962) fue precursora en la manera de entender la relación bebé cuidador de la actualidad. Hoy en día muchas clínicas incentivan la presencia del padre y hermano en la sala de parto para tener contacto con el infante desde sus primeros minutos de vida. Ejemplos como éste muestran que las relaciones tempranas son muy importantes actualmente y eso se lo debemos en gran parte a Bowlby.

Bowlby y Spitz por el óptimo desarrollo.

El niño no es pasivo en la relación, realiza distintas conductas de apego para llamar la atención del cuidador y de esta manera asegurar su seguridad. En este punto encontramos dos de las más grandes teorías sobre el desarrollo del niño. Principalmente los organizadores de Spitz, que muestran el accionar y el desarrollo del niño. El primero es la sonrisa social, para Bowlby una de las principales conductas de apego, que el niño utiliza para introducirse en las relaciones activamente. Spitz teoriza que esta se presenta ante la silueta de cualquier rostro, por ende, es una muestra efectiva que el niño busca introducirse en el mundo de los adultos por la necesidad de contacto afectivo. Éste es vital para su supervivencia, por algo sonríe y no realiza otra mueca, busca no solo generar impacto, sino generar impacto positivo.

A medida que pasan los meses, el niño comienza a diferenciar siluetas conocidas y desconocidas, mostrando reacciones opuestas ante estas: A

nte figuras conocidas sonríe, ante desconocidas se angustia. Otra relación directa con la teoría del apego, la angustia ante lo desconocido y/o lo “no seguro”. El segundo organizador, la angustia del octavo mes, reacciona directamente a la ausencia del cuidador o figura de apego con angustia. Ésto siempre que se hable de un apego seguro, generado previamente por el cuidador. El tercer organizador de Spitz la asimilación del “no” de la prohibición, a pesar de que esta implique un corte a su libertad. Para que este organizador sea efectivo, es necesaria una relación de apego seguro, ya que solo una persona amada por el bebé es capaz de marcar la prohibición. Al ser aplicada por una figura de mucho afecto, el psiquismo del niño no se corrompe y la acepta, la introyectá actuando en consecuencia ante la prohibición.

Estas acciones del infante, se tienen que sumar a conductas y respuestas adecuadas del cuidador.

Esta tarea es difícil, ya que el exceso es malo y la carencia también, el balance es la clave de ésta relación. Para esto, el cuidador tiene que adquirir dos virtudes excepcionales: La capacidad de ingresar en un juego de comunicaciones ambiguas con el niño y la de darle sentido para cumplir sus demandas. Teniendo esto en cuenta, el cuidador podrá reconocer con facilidad las falsas señales del niño. Todos conocemos a una madre que reconoce todos los sonidos de su hijo y hasta las miradas. Estas actitudes van a permitir que el niño explore su entorno y amplié su mundo interno asimilando experiencias y desenvolviéndose socialmente. Esto también es gracias a la confianza y seguridad que posee el bebé, el se pasea sabiendo que tiene un lugar seguro a dónde acudir en situaciones en las que se sienta amenazado o necesite consuelo.

¿Qué podría pasar?

Hasta aquí, se vieron las posibilidades positivas pero, ¿qué pasaría en un apego que no se logra o que se logra con perturbaciones? Hay tres tipos de apegos defectuosos, el apego ansioso-ambivalente, el evitativo y el desorganizado. Todos son respuestas hacia el accionar de la persona a cargo del niño.

1 Apego ansioso-ambivalente o resistente:

El cuidador o cuidadora de este infante, a veces satisface sus necesidades y a veces no, llegando a evitarlas. La figura de apego muchas veces no está disponible, sin embargo cuando ésta suele satisfacer las necesidades del niño. Ante esta actitud del cuidador el bebé comprende que para que se lo tome en cuenta tiene que volverse insistente, repitiendo llamados o acciones hasta que alguien acuda a socorrerlo: Comienza a ser insistente.

El adulto, que vivió un apego de este estilo, suele ser dependiente de sus relaciones y busca alguien que lo calme porque no fue calmado. Tienden a exagerar sus emociones para asegurarse que el otro sea consciente de sus sentimientos. Por último, creen que sin el otro no podrán estar bien e intentan evitar a toda costa el abandono, porque esto sería catastrófico en su manera de verlo gracias a su poca autovaloración y confianza.

2 Apego evitativo:

El cuidador o cuidadora le teme a sus capacidades de lastimar al bebé, por lo que no responde a las necesidades o llamados del infante. Por ésta razón el niño nunca, o muy pocas veces, ve satisfechas sus necesidades, por lo que reacciona de manera pasiva-agresiva. Busca evitar sus emociones para estar cerca del cuidador sin generar disturbios y ser rechazado por el cuidador. Por ésta evitación, gradualmente va inhibiendo su sentir y volviéndose más insensible con el paso del tiempo. Se muestran como niños enojados o poco interesados en el contacto social.

El adulto evitativo se describe y muestra autosuficiente, mientras que por dentro sufre a causa de sus emociones desagradables de las cuales se sigue desconectando, por esto suelen ser incongruentes con su sentir. La autoestima de éstas personas es alta y tienden a valorizar negativamente a los demás.

3 Apego desorganizado:

Estos casos son los de peor pronóstico. Las personas a cargo suelen ser violentos, maltratan al niño física y psicológicamente, generando desconcierto en el bebé que busca asilo en ellos. En esta categoría entran los casos de abuso. Estos niños para soportar esto terminan por disociarse, de esta manera se desconectan de la realidad y pueden soportar el dolor, lo que les permite mantenerse cerca del cuidador que a la vez es el responsable de su sufrimiento físico y mental.

El adulto desorganizado puede resultar en una persona psicótica, especialmente si los abusos comenzaron en una edad temprana o no existió otra persona capaz de cuidarlo y calmarlo. Los principales síntomas de este tipo de apego son, el poco respeto por las normas sociales y culturales, desconexión con emociones propias y ajenas, y dificultades en el lenguaje y las relaciones interpersonales. También en ocasiones pueden ser agresivos con los demás o consigo mismos, además de que pueden llegar a tener alucinaciones.

¿Cómo formar un apego seguro? Normas y recomendaciones.

Por todo lo que se explicó, lo deseable sería llegar a un apego seguro con los hijo y facilitar la posibilidad de explorar el mundo e introducirse en la sociedad con las menores perturbaciones posibles. Si bien escribir un manual de parentalidad es muy difícil (casi imposible en realidad) expondré algunas pautas que pueden ayudar a entender y a guiar el vínculo de apego y la tarea del cuidador:

1. Amor incondicional:

A pesar de que parezca una obviedad, es necesario que el niño lo sienta, es necesario que alguno de los padres esté presente y logre demostrarle lo que es el querer. Aprovechar las cosas rutinarias para demostrar cariño y mirar a los ojos, hacer la comida, cantarle en el baño.

2. No a la violencia:

La violencia de cualquier tipo genera inseguridad, y el niño lo que busca es seguridad en el cuidador, tener una persona a la cual acudir.

3. Acompañar:

En presencia del acompañante, el bebé busca explorar su alrededor. Si en este ejercicio se lo ayuda a descubrir nuevos objetos y espacios, su mundo interno será mucho más rico y el sentirá que la seguridad existe en varios espacios. Sumado a esto, es necesario evitar sobreprotegerlo y restringirlo de explorar.

4. Controlar las expectativas:

El cuidador no debe imponer sus expectativas en el bebé, y evitar que sus posibles decepciones lo afecten. Que las expectativas sean lo más realistas posibles. Es una persona única e irrepetible y es merecedora de amor tal y como es. Que nada que se pueda controlar contamine ese vínculo.

5. Disfrutar:

Un niño es una bendición, se debe disfrutar de su presencia y acompañarlo con cariño en su crecimiento. De esta manera será fácil y gozoso el verlo desarrollarse, sin esperar nada todo resultara sorprendente.
Se debe dejar en claro que nada es irreversible, que si bien, el apego defectuoso, en especial el desorganizado, dificulta mucho las cosas, todo puede ser tratado psicológicamente como también siguiendo las normas, mencionadas a lo largo del artículo, aunque el niño tenga una edad avanzada.

 

Autor: Nicolás Pablo Varela Cozzi

Instagram: https://www.instagram.com/nicovarelacozzi/

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Escrito por Psicocultura

Personas que amamos la psicología y la filosofía poniendo en valor el esfuerzo de los profesionales que la desarrollan en todas sus vertientes

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