in

El experimento de Milgram

experimento Milgram

El experimento de Milgram

En 1961, Stanley Milgram, psicólogo de la Universidad de Yale, estuvo a la cabeza del uno de los experimentos psicosociales más controversiales de la psicología del último siglo.

En el que sometía a sus participantes a rondas de prueba de obediencia con órdenes que pudieran desboronar los principios éticos y morales de estos al acatar el mandato, verificando sus reacciones en el proceso, buscando atacar a sus consciencias y valorando su sentimiento de culpa de acuerdo a sus acciones.

 

El experimento de Milgram

 

El experimento constaba de una cadena de 3 individuos principales, el experimentador, un profesor y un alumno; el experimentador daba la orden al profesor y así el castigo iba dirigido al alumno. Al voluntario se le instruía sobre el castigo que debía aplicar al alumno que estaba en la habitación adyacente, quien se encontraba sentado en una silla conectada a un generador eléctrico, debía electrocutarle cada vez que se equivocase con una descarga de 15 a 450 voltios, aumentando progresivamente con cada error y pudiendo escuchar los alaridos y gemidos de súplica del afectado.

Cuando los voluntarios que hacían de profesor dudaban y preguntaban al experimentador si podían abandonar su puesto, el experimentador les exigía seguir, consiguiendo así que la mayoría (el 63%) de los voluntarios-profesores, llegara hasta los 450 voltios. Durante las pruebas, variaban reacciones desde risas nerviosas hasta temblores que cesaban al terminar el proyecto cuando eran notificados de que en ningún momento se habían hecho descargas reales al alumno y que éste era cómplice del experimentador.

Al Milgram exponer los resultados finales, no tardó en notarse tanto la sorpresa de la comunidad psicológica por las conclusiones como la crítica al experimento por falta de ética y la humillación a la que se les sometió a los voluntarios. A pesar de ello, publicó sus respuestas más relevantes a la pregunta ¿por qué la persona obedece, aunque esté en contra de sus principios?:

•   Cuando el sujeto obedece, su conciencia deja de funcionar:

Al término del experimento se les cuestionaba a los voluntarios por qué habían obedecido si sabían que estaba mal, a lo que estos buscaban una respuesta irracional sobre las cuales se defendían de la atrocidad cometida, dejando de lado su individualidad y convenciéndose a ellos mismos de que lo que sea que le sucediese al afectado no era culpa suya, abdicándose totalmente de responsabilidad.

•    Resulta más fácil que se obedezca cuanto más lejos se encuentren físicamente él:
Milgram salteó la posición de los voluntarios encontrando variaciones en sus decisiones dependiendo de su cercanía con el afectado, concluyendo que la probabilidad de hacer daño incrementa si se está lejos de quien sufrirá, ya que “ningún ser humano, mentalmente normal, iría a cazar conejos si los tuviera que matar con uñas y dientes”. Es por esto que la distancia a la que son usadas las armas, protege subjetivamente a quien las dispara de las consecuencias de su utilización.

A lo largo de los años, experimentos así han hecho avanzar la psicología social de manera exorbitante, pero, aunque aún existan preguntas sin respuesta, las aportaciones de Stanley Milgram, así como de muchos otros personajes, nos han ayudado a comprender mejor la mente del ser humano sometida a la obediencia a la autoridad.

 

 

 

Referencias 
“Obediencia a la Autoridad” by: Stanley Milgram (1963)

Escrito por:
https://www.facebook.com/gabriel.navas.735507https://www.instagram.com/gabriel.nvsab/
César Eduardo González Becerra. Estudiante de psicología en la facultad de CUCS de UDGA

Te gusta?

0 points
Upvote Downvote

Escrito por Psicocultura

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading…

0

Comments

0 comments

La melancolía según Aristóteles

cuidar tu salud mental

6 Hábitos para cuidar tu salud mental