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LAS DOS CARAS DEL AISLAMIENTO SOCIAL

las 2 caras del aislamiento social

LAS DOS CARAS DEL AISLAMIENTO SOCIAL

El lado oscuro del aislamiento social

La pandemia mundial que hoy tiene a gran parte del mundo en cuarentena obliga a todos a aportar desde el lugar que puedan. Este artículo se enfoca en el conocimiento y la educación del tema, específicamente sobre el aislamiento social y uno de sus efectos, la ansiedad. Aportando al final una visión positiva para que el tiempo que dure sea lo más ameno posible.

Para comenzar, hay que entender qué significa el aislamiento social, en muchos países en este momento, obligatorio. Este concepto se refiere a la situación en la cual una persona es privada de su entorno y la interacción social, siendo esto siempre involuntario, aunque no parezca. En la psicología está temática se abordó en circunstancias de bullying, maltrato o incluso rasgos de la personalidad. Sin embargo, la actual crisis sanitaria, obliga a pensar el aislamiento social obligatorio, y sus consecuencias, sin una causa agresiva, sino, como una responsabilidad ciudadana. Por lo tanto, entender las consecuencias ayudará a completarlo en caso que se imponga en cada país. A la fecha de realización de este artículo, los países hispanohablantes que lo impusieron fueron España, Perú, Bolivia, El Salvador y Argentina.

Por el otro lado, la ansiedad es una (o la principal consecuencia del aislamiento). La definición que se va a utilizar la dio Freud, cuando explicaba que el miedo se da ante la presencia de algo. Mientras que la angustia, o ansiedad, es anticipatoria a la aparición de un peligro, por lo cual el objeto real puede no estar ahí para generar una reacción. Esta definición parece la más adecuada para este estado de confinamiento, ya que el miedo es generado por la incertidumbre y la incapacidad de comparar el suceso que estamos viviendo. El COVID-19 parece imparable, las medidas de muchos países parecen escasas, y el miedo se genera por no comprender, o creer que uno lo hace.

Hay muy pocos estudios realizados sobre los efectos de la cuarentena en las personas, muchos menos en los que está es presentada como “responsabilidad social”. Por lo que los estudios que más se asimilan, son relacionados al encierro penal o juvenil en reformatorios. Estos concluyen en que la ansiedad es uno de los síntomas principales del encierro, causada por la reducción de espacio, el peligro constante, la separación de la familia y amigos, y el crimen realizado. Tres de las cuatro causas son equivalentes a la situación actual:

  • Reducción de espacio/Reducción de movilidad: En la cuarentena, el espacio y la vida cotidiana, se reduce a la vivienda, dependiendo del tamaño o cantidad de personas, resulta en una reducción del espacio. Uno de los desdichos más grandes, es la movilidad reducida, y también, la incapacidad de salir de ese espacio determinado.
  • El peligro constante: Este punto se relaciona al virus en sí mismo, la necesidad de salir y tener contacto social es fuerte, pero el miedo y la incertidumbre por el “enemigo invisible” también lo son. Esto crea una dualidad generadora de ansiedad muy grande. Produce paranoia.
  • La separación de la familia y amigos: Muchos casos pasan el aislamiento en familia, muchos otros en pareja, o con amigos y otros solos. La separación prolongada genera una reacción psicológica. En estas situaciones lo más propio sería extrañar a esta persona, sin embargo, la prolongación del periodo puede generar reacciones más extremas, como sentir que se necesita al otro, o el miedo a perder al otro, más aún, en el caso de que estas personas sean ancianos.

Las dos caras del aislamiento social Nicolás Pablo Varela Cozzi

 

Datos

La falta de información nos obligó a realizar una encuesta para comprender lo que está sucediendo. Participaron 71 personas. A pesar de que la muestra no es suficiente para generalizar consecuencias del aislamiento, si sirve para ver cómo afecta a distintas franjas etarias, distintos sexos y la diferencia de la condición en que se pasa la cuarentena.

Para tener en cuenta, la encuesta se realizó online, y se difundió por redes sociales. Comenzó la difusión alrededor de las 12 horas del mediodía, en la primera hora tuvo 34 respuestas, y su ultima respuesta fue a las 17:30 de ese mismo dia. Un primer dato que se puede extraer de esto es la necesidad de exteriorizar qué es lo que genera esta situación. La gente busca expresarse, busca contacto.

Los datos a completar:

  1. Sexo.
  2. Edad.
  3. ¿Con quién estás pasando la cuarentena?
  4. ¿Qué te genera el aislamiento?
  5. ¿Pensas romperlo?
  6. ¿Qué vas a hacer cuando termine?

La población se dividió casi a la mitad según el sexo, 36 mujeres, 34 varones y una persona prefirió reservarlo. En cuanto a edad, se puede dividir la muestra en 4 grupos: menores de 19 años (15%), entre 20 y 25 años (37%), entre 26 y 45 años (37%) y mayores de 45 (25%). De las 71 personas, 62 pasan el aislamiento con compañía, mientras que 9 se encuentran solas. Por lo general, éste tiempo de aislamiento generó en los sujetos sentimientos de índole negativo (ansiedad, angustia, aburrimiento, tristeza, etc.), el 63% comentó sentirse de esta manera, del otro 37%, 28% encontró aspectos beneficiosos a la cuarentena y respondieron sentimientos positivos (calma, paz, bienestar, seguridad, etc.), y el 9% restante describió que no le genera nada. Se manifestó una actitud socialmente responsable ya que solo un participante contempló la posibilidad de romper el aislamiento.

La última pregunta trajo respuestas muy variadas. Estas se pueden clasificar en 7 grupos, dependiendo a que hace referencia lo que el sujeto quiere realizar:

  1. Seres queridos (54%): volverán a ver a los seres queridos (amigos, parejas o familia) con los que no pudieron pasar la cuarentena.
  2. Volver a la realidad (21%): Las personas que simplemente respondieron que volverán a su vida cotidiana.
  3. Actividad (14%): hace referencia a los que hicieron alusión a una actividad, como hacer deporte o salir de su vivienda. Pero no comentaron nada de juntarse con otras personas.
  4. Sacar provecho (4%): utilizar el tiempo de cuarentena para generar cambios en la rutina y en el pensamiento acerca del dia a dia. Es decir, una vez que termine el aislamiento volver a la vida cotidiana mejor que cuando la dejaron.
  5. Separación (3%): los que se tomarán unos días de la gente con la que están conviviendo.
  6. Naturaleza (2%): simplemente expresaron que esperan volver “al aire libre”.
  7. Negativo (2%): comentaron acerca del error que sería el fin de la cuarentena.

Análisis de datos

Éstos resultados muestran varios aspectos sobre las consecuencias del aislamiento:

  • La única persona que piensa romper el aislamiento es de las que se encuentran solas.
  • De los 9 individuos que se encuentran solos, 5 esperan reencontrarse con seres queridos, 3 volver a la vida cotidiana y 1 realizar actividades. Revelando que en ésta muestra, no necesariamente el que está solo extraña o espera volver a encontrarse con gente. Sin embargo, 8 de esos 9, están padeciendo sentimientos negativos, y 1 comenta que no le genera nada. Por lo que se podría asumir que la soledad empeora la situación de encierro, sin embargo, se necesitaría una muestra más grande para afirmar esto.
  • De los mayores de 45 años, 7 de los 18 participantes respondieron que desean volver a su vida cotidiana una vez que termine la cuarentena, siendo esta la respuesta más repetida en este rango de edad. De los sujetos entre 26 y 45 años, 7 de 16 respondieron que esperan volver a encontrarse con sus seres queridos, sin embargo las otras respuestas fueron muy variadas y la concentración de estas 7 respuestas se dio en los más jóvenes de esta franja, gran parte de los mayores respondieron “volver a la realidad”. Las dos franjas más jóvenes presentan la misma tendencia. Predomina, por mucho, el deseo de ver a los seres queridos, en los sujetos de entre 20 y 25 años, 17 de 26 esperan esto. En el grupo de menores de 19 años, 9 de 11 personas, tambien comparten esta respuesta.

Esto deja una reflexión clara, en esta muestra a mayor edad menor interés y/o necesidad en socializar. Los mayores se muestran más cómodos, por lo menos en cuanto a relacionarse, en situaciones de aislamiento.

  • 6 sujetos que comentaron que luego del aislamiento tienen estrategias para mejorar su vida cotidiana son mayores de 30 años. Expresando que la edad en esta muestra se asocia con la reflexión y encontrarle lo positivo a esta situación particular.

 

El lado luminoso del aislamiento social

Este artículo no podía finalizar sin una mirada positiva hacia esta situación. Desde el lado de los profesionales de la salud mental, estamos obligados a ayudar desde el lugar que a cada uno le toca. El hecho de que el 28% de los encuestados puedan mantener un pensamiento positivo muestra que es posible y, por qué no, factible cambiando un par de hábitos. No se va a realizar una lista de tips, ni una enumeración de pasos a seguir, sino que se va a mostrar un par de tareas y explicar porque pueden ser beneficiosas. Cada persona tiene su propia impronta, y diferentes tareas son útiles para diferentes personalidades. Cada quien tomará o no las que se alineen con la suya:

  • Escribir/Dibujar: No es necesario que sea sobre algo, un diario o algo pautado. Sin embargo ayuda a despejar y ordenar pensamientos. Pueden ser canciones, poemas, cuentos o palabras desordenadas, todo sale de la cabeza y queda plasmado. El leerlo da perspectiva. Lo mismo con los dibujos, que son proyecciones de uno hacia el afuera.
  • Hacer deporte: Dependiendo el espacio, puede ser saltar la soga, flexiones o abdominales, jugar al fútbol, correr por el jardín o la que más te guste. Realizar actividad física diariamente en estos momentos aumenta la capacidad física, la salud y también ayuda a la liberación de endorfinas, sustancias que generan sensación de bienestar.
  • Conversar con seres queridos: Ya sea con los que están conviviendo o por videollamada. Algo muy útil es la representación visual, no iguala la presencia, sin embargo genera una charla con contacto visual, lo cual ayuda a calmar la ansiedad. También ayuda utilizar este recurso para continuar con actividades como, psicóloga, trabajo, médicos y así seguir viendo a las personas con las que interactuas.
  • Leer/Escuchar música/ Ver películas y series/ Cocinar: El entretenimiento es algo esencial para estos momentos, especialmente si te encontrás sin compañía. Buscar rotar de entretenimiento así ninguno se agota por la manía de las primeras ansiedades.

 

Reflexionar: Ser más consciente sobre los beneficios y sentimientos positivos que tiene este momento. La calma de estar en casa, la pausa de la vorágine del mundo y su aceleración o la conexión con uno mismo. Entender que la vida cotidiana muchas veces tiene como consecuencia la velocidad y lo efímero. El tiempo lento también es beneficioso para descansar y centrarse. Cuando todo termine se debería tomar noción de cosas previas que eran nocivas y que de esta cuarentena se podría replicar o adaptar para mejorar la vida cotidiana. Que la incertidumbre y ansiedad no se coma lo real.

Y tu aislamiento, ¿qué te hizo o qué te hará aprender?

Nicolás Pablo Varela Cozzi
@nicovarelacozzi

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