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¿Por qué hay personas pesimistas?

¿Por qué hay personas pesimistas?

¿Por qué hay personas pesimistas? Aprende a identificarlas

El solo hecho de identificar o definir con claridad el pesimismo nos obliga a contraponer diferentes acepciones de la palabra, pasando por el pesimismo visto como corriente del pensamiento ante el mundo, hasta llegar a apreciaciones superficiales que frivolizan al respecto.

El pesimismo es contagioso, puede llegar a traer a tu vida actitudes negativas y hacerte adquirir ideas preconcebidas que boicotean tu felicidad.

No quiere decir que a las personas pesimistas haya que aislarlas, sino todo lo contrario, hay que entenderlas para poder brindarles ayuda y la comprensión que necesitan.

¿Por qué hay personas pesimistas?

Buscando una definición que sea aceptada por todos o cuando menos por la mayoría, podemos decir que una persona pesimista es aquella que ante cualquier situación o circunstancia en la vida, fija su atención y visualiza como la mayor posibilidad aquella que representa la peor opción de todas.

Esto es extrapolable a todas las áreas de la vida: trabajo, estudios, relaciones, amistad, proyectos. Dependiendo del grado de fatalismo de cada persona puede llegar a ser algo paralizante ante la toma de decisiones o de cambios.

Causas del pesimismo

Sin necesidad de caer en las apreciaciones astrológicas, genéticas o causadas por el entorno, se puede dar por cierto que existen quienes durante toda su vida tendrán una actitud pesimista sin ninguna justificación directa en su vida, esto tratando de buscar una explicación racional y directa, si vamos a lo filosófico, quizás estas personas dirán: “Como no ser pesimista si en el mundo no paran las guerras”, pero no se trata de confiar en que el mundo se vuelva un lugar mejor, bonito, de la noche a la mañana, sino de vivir sin dar por seguras las peores opciones que estén en el abanico.

Sin embargo, también existen casos en los que el pesimismo nace por una vida de fracasos que llevan a la persona a actitudes derrotistas e incluso depresión que, aunque no es sinónimo de pesimismo, si facilitan que la persona tome una conducta desesperanzada, aunque para este caso se recomienda tratamiento profesional.

Origen químico del pesimismo

En la mayor parte de los casos el pesimismo está asociado a procesos químicos que se desarrollan en el cerebro que impiden la toma de decisiones con claridad.

En la corteza parietal posterior hay un descenso de actividad, en esta zona se transforman los estímulos en ideas, planes, ensoñaciones, digamos que es la parte del cerebro dónde se desarrollan los planes y las estrategias por lo que al ser baja la actividad pueden no realizarse planes ni realizar acciones.

Cuando esto se produce segregamos cortisol que va en sangre haciendo que se produzca una sensación de ansiedad y agobio.

El cortisol es un neurotransmisor que ayuda a que podamos llevar mejor las situaciones tensas por lo que cualquier desequilibrio puede ocasionar problemas.

Pérdida de control e incertidumbre

A veces creemos que una persona tiene una actitud negativa ante la vida por complejo de superioridad o para hacer sentir mal a los que tiene al rededor y nada más lejos. Hay personas que no soportan la pérdida de control ante situaciones o la incertidumbre ante un cambio por lo que el pensamiento negativo se apodera de ellos.

Las personas inseguras que son pesimistas necesitan mucho apoyo constantemente, no con uan dosis de optimismo en contraprestación, sino con razonamientos lógicos y breves que les hagan encontrar una vía mejor a la que tienen en su cabeza.

Diferencia entre el pesimismo y la tristeza

Aunque podemos pensar en muchas diferencias, una nos permite tener claro que no se trata de la misma cosa:

La tristeza, al igual que la alegría, es un estado pasajero. Nadie es eternamente triste como nadie es eternamente alegre, aunque la actitud pesimista u optimista hace que percibamos a personas como alegres o tristes, nadie es eternamente de una u otra forma. La personalidad pesimista, en cambio, sí se puede ver como una conducta o manera de ser constante y consecuente, una persona pesimista lo será incluso en circunstancias favorables.

Un ejemplo claro es cuando un auto se accidenta en un lugar seguro, con buen paisaje, es posible que hasta el chófer se tome un par de minutos para aprovechar de tomar una foto, mientras el pesimista pensará en la posibilidad de ataque de animales salvajes o que dentro de años permanecerán accidentados en el mismo sitio por pararse 2 minutos a tomar algunas fotos.

El pesimismo y la verdad

Algo común en los pesimistas es que suelen escudar su personalidad en que ellos ven la vida como realmente es. Un pesimista se considerará a si mismo como realista, se definirá siempre como alguien “que no disfraza las duras realidades de la vida”.

Obviamente, la actitud de un pesimista no se reduce a eso, pero es la manera más común en que los pesimistas explican su actitud: una filosofía de vida.

Las expectativas de una persona pesimista también suelen ser limitadas, por aquello de “mirar la verdad”, mientras que otros pueden impulsar un emprendimiento soñando con ser los primeros en vender algún producto o prestar determinado servicio en la mitad del país.

Un pesimista mirará el “vaso medio vacío” y dirá que “si nadie lo ha logrado es porque no es fácil o posible, y dedicarse a intentar un imposible será solo quemar tiempo, por lo que prefiere dedicarse a algo que sí sea posible”. En resumidas cuentas: Los pesimistas nunca son pioneros o emprendedores en proyectos nuevos, revolucionarios, suelen seguir la línea e ideas de otros.

¿Las personas pesimistas siempre están malhumoradas?

No, una cosa no está vinculada directamente a la otra, ser pesimista no es estar amargado, o ser molesto, sensible.

Cuando una persona pesimista no tiene ante sí opciones o alguna visión de futuro a corto o medio plazo que le lleve a centrarse en lo negativo, será una persona más, alguien que incluso encaja muy bien en la rutina, en trabajos de oficina, suelen ser puntuales y muy eficientes, aunque difícilmente se postulen o compitan por llegar al puesto de superior en la compañía.

Una persona pesimista no lo muestra de forma continua, sino es en las situaciones concretas cuándo sale su “radiomente” a boicotear su esfuerzo.

El pesimismo, no es ansiedad o depresión, no implica alguna enfermedad mental, es una actitud ante la vida, en casos de que la actitud derrotista pueda llevar a bloqueos en la vida cotidiana o a perjudicar a la persona es conveniente que se trate con un especialista.

Los pesimistas son una parte necesaria de este mundo, suelen ver lo que otros ignoran por comodidad o costumbre y ocasionalmente, son los más pesimistas quienes aciertan con algún pronóstico negativo que nadie había querido tomar en cuenta para evitar fijarse en los contra de algún proyecto.

Muchas veces los pesimistas tienen desarrollado un sentido crítico muy agudo que hace que sus opiniones sean valoradas.

Como consejo final, aunque el pesimismo se tome como parte de la personalidad y la persona no tiene por qué ocultarlo o apenarse por ello, conviene medir bien las expresiones y actitud en ciertos momentos.

Las personas pesimistas no son personas tóxicas como quieren hacer ver algunos, son personas que tienen problemas para reaccionar de forma positiva a estímulos.

Si se ha entendido bien el tema, se llega a la conclusión que como el bien el mal, el Ying y el Yang, el pesimismo y el optimismo van de la mano y aunque personas llegan al extremo en estas actitudes, hay circunstancias en las que todos debemos saber mantener un equilibrio o controlar el pesimismo, no tomarlo como una actitud ante la vida sino más bien como algo tratable que necesita de un especialista.

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Escrito por Psicocultura

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